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miércoles, 10 de julio de 2019

Los efectos del ENOJO en la Salud




LOS EFECTOS DEL ENOJO EN LA SALUD 

Todos nos enojamos de vez en cuando. La ira puede manifestarse ante cualquier provocación, donde es posible atacar verbal o físicamente a quienes nos molestan. ¿Sabías que esta emoción, además de impactar en los que nos rodean, también repercute de forma negativa en nuestro organismo? Aquí te explicamos cómo nos puede afectar a todos. 

El enojo surge de una función básica e instintiva de los seres humanos, que está encaminada a responder agresivamente ante posibles amenazas, y puede variar desde una leve irritación hasta la violencia descontrolada. Al no manejar correctamente emociones como la ira, no sólo se afectan las relaciones sociales y personales, sino que también se generan consecuencias nocivas para la salud.

Lo que causa el enojo en el organismo
La ira o la agresividad en una persona repercute directamente en el funcionamiento de su corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares. 

Estos son algunos de los efectos del enojo en nuestro organismo:
  • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar un deterioro en las arterias
  • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia
  • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo
  • Se desequilibra el sistema inmunológico
  • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas
  • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad
  • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis 

Consejos para controlar la ira y cuidar la salud física y mental
El enojo es una reacción normal y defensiva del ser humano, que muchas veces no permite ver con claridad la realidad del problema, impidiendo que se pueda solucionar con facilidad. Sin embargo, hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma.

· Tómate un tiempo para responder
Siempre piensa antes de hablar y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, tómate un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

· Recurre a técnicas de relajación
Respirar consciente y profundamente permite que relajes los músculos y te sientas más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema.

· Haz ejercicio
Los momentos de mucho enojo pueden ser beneficiosos si recurrimos al deporte. Algunas personas cuando están enojadas salen a practicar ejercicios para sentirse mejor. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad permite visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

· Usa el humor para aliviar la tensión
Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

· Aprende a identificar lo que te enoja
Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

· Habla con un amigo comprensivo
Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

· Aprende a perdonar
Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

Fuentes:
- ACHS

lunes, 11 de diciembre de 2017

#TipSolucionesMedicas: ¿CÓMO PREPARAR AL CUERPO PARA QUE EL ESTRÉS DE FIN DE AÑO NO ENFERME?


¿CÓMO PREPARAR AL CUERPO PARA QUE EL ESTRÉS DE FIN DE AÑO NO ENFERME?

A fin de año, el cansancio, los nervios y los problemas cotidianos que se arrastran pueden desencadenar enfermedades. Consejos prácticos para encarar el último mes y cuidar la salud física y mental

Durante todo el año las personas viven, en mayor o menor medida, bajo ciertas presiones. Pero la llegada de fin de año suele ser un momento de mucho movimiento laboral y personal, lo que puede generar un alto nivel de tensión, que el organismo percibe como una agresión, por lo que utiliza el estrés como mecanismo de defensa.
"Hay quienes piensan que estos cambios sólo repercuten en el estado de ánimo o en el sueño, pero cuando una persona vive al límite en sus exigencias mentales, no descansa y se siente bajo presión, fuerza a su organismo a producir la hormona del estrés: el cortisol", explicó el doctor Ernesto Crescenti (MN 50.776).
Según el médico, investigador y director del instituto que lleva su nombre, "a mayor tiempo estresados, más cortisol se producirá y mayor facilidad tendrá el cuerpo para desarrollar ciertas dolencias psicosomáticas, como por ejemplo úlceras, diarreas, hipertensión, vómitos, palpitaciones o parálisis musculares". Además, agregó: "el cuerpo comenzará a no poder neutralizar las defensas antioxidantes que aporta su alimentación (vitaminas, flavonoides) o su organismo (enzimas antioxidantes)".
En escenarios normales, el organismo emplea casi toda su energía en actividades destinadas a la modificación, reparación y creación de nuevos tejidos. En momentos de estrés todo cambia, ya que el organismo debe dirigir su energía a otros procesos, deteniendo las actividades de renovación del cuerpo.

"El problema surge cuando los radicales libres afectan de forma directa a los componentes de las células, dañando lípidos, proteínas y carbohidratos, causando un daño en ocasiones irreversible -explicó Crescenti-. Este daño oxidativo puede producir un envejecimiento prematuro, así como procesos inflamatorios crónicos, cáncer, parkinson, alzheimer, ateroesclerosis, cataratas, entre otros".

Con el paso del tiempo, estas las situaciones pueden funcionar como colaboradoras al desarrollo de enfermedades, entre las que se destacan: colon irritable, alergias, enfermedades de la piel, enfermedades cerebrovasculares, hipertensión arterial, migrañas, lupus y algunos cánceres e infartos.
Recomendaciones para bajar los niveles de ansiedad y estrés:
– Ser conscientes: identificar que se está atravesando un período de nerviosismo extremo y buscar maneras para calmarnos. Respirar hondo y exhalar varias veces de forma lenta y marcada.
– Organizarse: mucha gente sufre ansiedad por sobrecarga de trabajo o compromisos. Cuanto más organizada esté cada tarea y cada parte del día, más sencillo será dedicar el tiempo que corresponda a cada cosa, completar la actividad y borrarla de la mente para poder embarcarse en otra tarea.
– Dedicar tiempo a uno mismo: aunque solo sea una hora al día, hay que buscar la manera para relajarse, hacer algo que nos guste, olvidar los problemas y dejar la mente en blanco.
– Hacer deporte: es una buena vía de escape para el nerviosismo y el exceso de energía, ayuda a conectar con uno mismo y facilita el descanso, así como la segregación de endorfinas, que trabajan por el bienestar del cuerpo y la mente.
– Realizar actividades artísticas: las tareas relacionadas con el arte y la expresión pueden ayudar a la distensión tanto física como mental.
– Llevar una dieta sana: con la cantidad de cenas y encuentros de fin de año, es imposible no pensar en las cantidades exageradas de comida y bebida que asimilará nuestro cuerpo. Si bien creemos que nada sucede al rendirnos a los excesos, en muchas ocasiones debemos tener cuidado para que no desequilibre nuestra salud. Alimentarnos de forma incorrecta es negativo para la salud y comer en exceso durante las fiestas puede ser riesgoso.

– Buen descanso: el sueño reparador es fundamental para lograr un sistema inmunológico fuerte, ya que durante éste se producen los anticuerpos que defienden al organismo.
"En casos en los que no sea posible controlar el estrés, se recomienda acudir a un especialista. Asesorarse es clave para conocer más formas de prevenir la ansiedad y descubrir los problemas que la generan (trabajo, familia, pareja, amigos), así como las soluciones a medida para cada situación", recomendó el especialista.
Y finalizó: "Es importante tener en cuenta que así sea crónico, agudo o repetitivo, el estrés afecta al equilibrio general del cuerpo, lo cual puede convertirse en un desencadenante fatal. El cuerpo habla y no hay que pasar por alto las señales de alerta".
Fuente: Infobae